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Sesión de fotos en Vilaflor
con una familia encantadora

Algunas sesiones de fotos familiares empiezan con ilusión, y otras con un miembro de la familia que aún no está del todo convencido. Marcsi estaba deseando vivir la experiencia; Peti, en cambio, solo quería que pasara pronto. Al final eligieron un paquete más largo, así que visitamos dos lugares distintos en Tenerife.

La calma de Vilaflor — con una breve parada en Playa del Duque al anochecer

Empezamos en Vilaflor, un pueblo rodeado por los pinares de Corona Forestal, parte del bosque que rodea el Parque Nacional del Teide. Aquí transcurrió la mayor parte del día: el aire de montaña, el aroma a pino y el silencio le dieron a la sesión un ambiente muy distinto al de unas vacaciones típicas de playa. El cielo estaba de un azul intenso, y la altitud realzaba unos colores especialmente vivos — el bosque de pinos y el paisaje volcánico ofrecieron muchas formas y tonos para conseguir momentos realmente auténticos. Más tarde hicimos una breve parada en Playa del Duque, aunque cuando llegamos ya estaba anocheciendo, así que solo tomamos unas pocas fotos allí — el verdadero protagonista del día siguió siendo la montaña.

sesión de fotos familiar Vilaflor Tenerife papá tímido cámara
Peti, Marcsi y su familia, Vilaflor.

Una elección de lugar pensada para una primera sesión con dudas

Sabía que la cámara por sí sola ya era motivo de estrés para Peti, así que un lugar concurrido, con gente yendo y viniendo a nuestro alrededor, no iba a ayudar. Por eso elegimos a propósito el ambiente tranquilo e íntimo de Vilaflor como primera parada: el paisaje relajante, el aire puro y el silencio ayudaron a que, poco a poco, se soltara, con la ayuda de algunos juegos sencillos y pequeñas propuestas.

momento familiar tierno durante una sesión de fotos en Vilaflor, Tenerife
Marcsi y su hija, Vilaflor.

Ver cómo alguien deja atrás los nervios frente a la cámara

Con el paso del tiempo, Peti fue ganando confianza, y al final del día creo que disfrutó casi tanto como Marcsi y su hija. Es una de las mejores sensaciones como fotógrafo: cuando alguien termina alegrándose de haberse animado. Muchas veces, los clientes que empezaron tensos delante de la cámara se acercan al final para decirme que nunca imaginaron que pudiera ser tan divertido.

papá tímido ante la cámara relajándose en una sesión familiar en Vilaflor
Peti y su hija, Vilaflor.

Lo que queda después de un día así

Hubo risas, abrazos, momentos de calma y mucha alegría — todo lo que realmente le da vida a una experiencia familiar compartida. Al final del día no solo nacieron fotos bonitas, sino también un recuerdo compartido que, con suerte, seguirá trayendo esa misma sensación de aquel día especial en Tenerife dentro de muchos años. Mucho cariño, y la magia del tiempo compartido, se reflejan en las fotos finales. Espero que encuentren mucha alegría en estos recuerdos.

¿Listo para crear algo hermoso?

¿Te gustaría vivir una experiencia familiar en la que todos — incluso el miembro más indeciso de la familia — puedan ser ellos mismos? Escríbenos y planeamos juntos vuestro día en Tenerife.

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